El robot 127.0.0.1, llamado también Gardner, recorría, con la puntualidad maquinal que uno espera de este tipo de seres, la Trampilla del transbordador. Su cometido era meticulosamente ejecutado. Sólo un robot hubiera sido capaz de mantener alejados a los terribles Glands, sin embargo…
–Nadie sabe que en realidad yo no soy un robot o una máquina como todos piensan, je, je…
–El cine japonés es un jaiku bizarro que sólo se suicida con una katana naïf de bonzo-gheisa, Gardner.

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