Oh, llanto mudo

Oración de los sátiros tristes para ahuyentar las penas con vino de salvia

Oh, llanto mudo

Oh, llanto mudo, lava mis lágrimas de sangre,
desdibuja en silencio las cicatrices óseas,
esculpe con tu rastro un río de tristezas,
donde se ahoguen gritos que el tiempo no calma.

Susurra en la penumbra secretos olvidados,
pintando en la penumbra rumores del ayer,
deja que tu caudal arrastre las flaquezas,
y purifique el eco de mi oscuro ser.

Tu curso invisible, eterno y profundo,
cual lamento sutil de un corazón roto,
que en las noches sin luna se funde con el viento,
y en su fluir constante, se disuelve en lo ignoto.

Oh, llanto mudo, bálsamo de mis penas,
sigue tu senda de sombra y desvelo,
hasta que mis ojos encuentren la calma,
y en tu abrazo líquido se eleven al cielo.

Que el dolor se disuelva en tu abrazo de plata,
que el hueso herido encuentre su paz,
y en el reflejo sereno de tus aguas tranquilas,
renazca mi espíritu, libre al fin y fugaz.